Oro en tus manos

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Marzo 2017

¿Tienes la sensación de que el tiempo, como la arena de la playa, se te escapa entre las manos? Esta expresión la oigo una y otra vez cuando hablo con mis clientes sobre la gestión de su tiempo.

Que el tiempo es oro, lo sabemos o al menos lo hemos oído muchas veces. Pero, ¿es el  tiempo oro para ti?

A veces nos comportamos como si el tiempo fuera una fuente inagotable, que siempre esta ahí y que podemos recuperar, pero lo cierto es que el tiempo que perdemos o  malgastamos no vuelve jamás y nuestra vida tampoco es eterna. Por lo que, ese tiempo nunca volverá a estar a nuestra disposición.

Pero, ¿eres consciente de tu tiempo?, ¿mas de una vez al día te dices, debo aprovechar este momento, esto no me compensa o se ha pasado el tiempo sin darme cuenta?. Que los  ladrones del tiempo están siempre a tu lado, es una realidad, pero ¿Cómo consigues  detectarlos?.

La buena noticia es que si, al menos, eres consciente de que el tiempo es algo importante para ti, ya estas en el camino correcto para conseguir sacarle partido y que este sea de calidad, para así ser mas eficaz y productivo en tu trabajo y relaciones.

Pero, ¿que pasa con esos intrusos que se cuelan segundo a segundo, minuto a minuto, horas y días de nuestra vida en nuestros dispositivos móviles ya sea con forma de mensaje de WhatsApp, email o redes sociales y que alteran nuestra anhelada tranquilidad o serenidad?

Estos intrusos o ladrones de tiempo han venido para instalarse en nuestras vidas y cada vez quieren estar mas a nuestro lado, pero ¿nos sentimos a gusto con su presencia y vivimos bien con ellos siempre a nuestro lado? ¿Quien nos obliga a tenerlos siempre como vecinos y no como una visita a la que invito de vez en cuando?

Conozco pocas personas que reconozcan en publico que están cansados de tantos mensajes de grupos de WhatsApp o tanto video o mensaje gracioso; de tantos tweets o convocatorias masivas para cenas a las que todo el mundo se apunta y a la que, cuando  llega el día, la mayoría anula por tener un resfriado, un familiar enfermo o cualquier otra excusa.

Sencillamente porque no sabemos decir NO o porque nos dejamos llevar por la euforia del momento. Decimos SI cuando somos convocados a través de una red social y porque en ese momento (ya estemos trabajando, de vacaciones, en la consulta del medico o aburridos en casa) todo el mundo acepta con decenas de emoticonos que demuestran lo feliz que les hace ser convocados a un evento. Pero, realmente ¿es esto lo que nos llena o lo que hace sentirnos felices?

Una amiga me dijo un día que estaba cansada de tanto mensaje de WhatsApp y que ya no contestaba –salvo excepciones- a ningún grupo. Estaba apenada porque al no participar de esas conversaciones, se había quedado aislada de ese grupo de amigos que la habían borrado de sus vidas, no convocándola por otro medio a las cenas y criticándola por ser un “bicho raro”. A partir de ese momento, decidió hacer un plan de acción por el que hizo una lista de sus mejores amigos (no mas de 7u 8) y de los medio amigos (entre 15 y 20) y a estos les comunico que había decidido volver al año 2003 cuando aun no existía Facebook (2004) ni WhatsApp (2009) y que era una época en la que todos se comunicaban telefónicamente (poco por email) y se llamaban para decir algo, interesarse por la vida del otro, quedaban para comer cuando era preciso y no llamaban para anular la cita salvo fuerza mayor, teniendo que dar la cara, haciendo una nueva llamada donde el interlocutor oyera su voz y su excusa.

Mi amiga, se quedo durante un tiempo algo sola, pero lo cierto es que sus amigos de siempre no dejaron de comunicarse con ella telefónicamente e, incluso pasados unos meses, a solas y por WhatsApp.

Ella no pretendía ser un bicho raro ni desconectarse del mundo, lo que pretendía era recuperar su tiempo para si y para los que le importaban, facilitando que este tiempo fuera de calidad. No le importo decir NO mas de una vez y tampoco le importo ser juzgada por quien nunca le había aportado. Al fin y al cabo, los que mas se preguntan por qué nos hemos salido de un grupo u otro de WhatsApp son los que menos nos importan. “A los que realmente le importamos, entienden rápidamente nuestra ausencia”, decía X cuando me contaba su experiencia.

Y es que decir NO, nos resulta difícil porque tenemos miedo de dañar, ser juzgados, parecer débiles o raros, y en definitiva, tenemos miedo a exponernos. Pero, una vez superada esa barrera y teniendo claro lo que de verdad nos importa en la vida y, hablando de nuestro tiempo, lo que mas nos satisface a lo largo del día, la declaración del NO es como un soplo de aire fresco que nos muestra ante los demás como seres auténticos, respetables y sinceros y por ello, ENCANTADORES.

Eso si, no nos olvidemos de ser sinceros cuando queramos decir NO, no caigamos en el SINCERICIDIO, diciendo las cosas sin tener en cuenta a las personas ni sus sentimientos y hablando solo de nosotros y a nuestra manera, como si los demás no existieran.

“Queridos amigos, me doy de baja en este chat porque quiero recuperar mi tiempo y no quiero parecer maleducada por no intervenir en las conversaciones del grupo. Muchas de ellas me interesan, pero debo estar pendiente de mis actividades mas allá del WhatsApp y estar presente en lo que estoy haciendo. Las conversaciones se desarrollan muchas veces mientras estoy trabajando, durante una comida con mi pareja o cenando con mis hijos y no puedo hacer dos cosas a la vez. Hablamos por privado cuando queráis”

El sincericida escribiría: “me voy de este grupo, no aguanto mas tanto video y mensaje que me roban tiempo y memoria en mi móvil y tampoco me gusta ver que algunos de vosotros estáis mandando mensajes a las 7 de la mañana mientras duermo, porque me he acostado trabajando a las 3. Además, todos esos videos los ha hecho alguien que, sin duda, tenia mucho tiempo para gastar y yo, lamentablemente, no me lo puedo permitir”.

Ahora que sólo está tú leyendo este artículo, te propongo un ejercicio de honestidad individual respondiendo a estas preguntas:

Cuando mientras trabajas o estas cenando con tu familia, se oye un “bip” que avisa
de un nuevo mensaje entrante

· ¿cómo estas valorando tu tiempo si miras inmediatamente ese mensaje?

· ¿y si además de mirarlo, respondes a el?

· ¿cuánta importancia tiene para ti estar presente en la tarea o en esa cena? Y

· ¿como de importante es ser el primero que felicita el cumpleaños o responde al mensaje que te acaban de enviar?

· ¿Lo que respondas a estas cuestiones que dice de ti?

Es muy probable que tus respuestas tenían algo que ver con “depende si es de trabajo, depende si estoy solo, depende”. Pero como decía la canción: ¿de qué depende? Si depende de que gestionas tu tiempo de manera que no te resta calidad en lo que estas haciendo o depende de que no sabes decir NO y te cuesta no contestar porque no deseas ser el ultimo que lo haga o porque quieres seguir manteniendo tu “status” en el grupo, entonces, has tomado consciencia de cómo te comportas ante los ladrones del tiempo.

Tener claro lo que es importante y urgente, o solo urgente, priorizar, entender que a lo largo del día ejercemos distintos roles (profesional, personal, familiar, social…), saber cual es nuestro propósito vital y ponernos en acción, no solo es saludable, es necesario para gestionar eficazmente nuestro preciado tiempo que, como el oro, no deja de tener valor y  que quien invierte en el, siempre sale ganando.

Te propongo que te pongas en acción y des el primer paso.

Por Mariola H. Quesada
COACHING PARA PROFESIONALES

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