Los propósitos de nuevo año a través del espejo

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Cada  año que se inicia viene cargado de listas de buenos propósitos. Estos propósitos albergan nuestros deseos de cambio para el nuevo año. Nos sentimos vitales y llenos de energía y ánimo para tomar nuevos barcos que nos lleven a nuevas orillas. La pregunta que emerge en el horizonte es  por qué estos viajes soñados, en la mayoría de ocasiones, terminan en naufragios. ¿Acaso las orillas elegidas en nuestras listas no eran realmente deseadas? o ¿Acaso los barcos elegidos para navegar no eran los más adecuados? ¿Qué nos hizo elegir un velero? ¿Qué nos hizo elegir una lancha? o ¿Qué nos hizo no subir a un barco que nos llevase a la orilla soñada?.

Resulta curioso que al final de año no hagamos un ejercicio de checklist  checklist          de los propósitos que esbozamos al inicio del año. Sería una buena forma de cerrar el año, ¿no? Nos ayudaría a adentrarnos un poco más en quiénes somos. La revisión de la lista de propósitos a finales de año nos permitiría detenernos un instante y escucharnos. Descubriríamos nuevas cosas acerca de nosotros: (1) que hemos cumplido todos los propósitos, (2) que hemos cumplido la mayoría, (3) que hemos cumplido apenas alguno o (4) que no hemos cumplido ninguno. Si estamos en el primer caso (lo normal es sean muy pocos los que se encuentren aquí), se producirá en nosotros un sentimiento de orgullo de haber cumplido las metas trazadas y nos sentiremos con ánimo para explorar nuevas metas y descubrir nuevas orillas. Sería bueno recoger aquí nuestros aprendizajes. Dicen que de los éxitos no se aprende, pero no es cierto. Los éxitos son experiencia y la reflexión sobre la experiencia siempre produce conocimiento, es decir aprendizaje. Pero, ¿qué ocurre si nos encontramos en cualquiera de las otras tres situaciones? ¿Qué lecturas se pueden hacer de ellas? Quizás lo primero que nos tenemos que plantear es si queremos adentrarnos en la lectura de situaciones que nos hablan de nosotros en primeras persona.  Lecturas incómodas que nos recuerdan que hay un gap entre lo que pensamos, decimos y lo que realmente hacemos. Lecturas que nos ponen frente al espejo recordándonos nuestra incoherencia… Lecturas, a veces, dolorosas, pero que son imprescindibles para crecer y desplegarnos. Ya sabemos de qué va el libro, va de incoherencia, pero nuestra curiosidad y valentía nos tienen que llevar a aquellos territorios que nos permitan comprender y explorar por qué se da esa incoherencia. En esa incoherencia, únicamente, están los elementos que dependen de nosotros, tenemos que dejar a un lado aquellas circunstancias que vienen dadas y que nos afectan, sin que podamos hacer nada para cambiarlas. Esto no es una oda para responsabilizar a las circunstancias de los acontecimientos acaecidos, sino para ponernos en contexto, no creyéndonos ni todopoderosos, ni marionetas del azar.

El miedo y la crítica pueden ser gafas que nos impidan la lectura, pero busquemos otras gafas, por ejemplo,  las de la confianza y la benevolencia y desde ahí, leamos y descubramos nuevos paisajes, nuevos horizontes…Algunos de los paisajes nos gustarán más que otros, sin duda, pero no dejarán de ser lugares de encuentro con nosotros mismos, que nos permitan seguir avanzando en nuestro viaje. Porque la vida, no es otra cosa que un viaje continuo y estamos llamados a ser auténticos en cada momento de ella.

Después de la reflexión sincera y detenida que nos ha sugerido nuestro check-list y recogidos nuestros aprendizajes, como equipaje, estamos listos para soltar amarras y emprender nuevos viajes, nuevos rumbos y embarcarnos en aquellos barcos que nosotros decidamos, para alcanzar las orillas anheladas.

 

By María C. Valbuena

Enero 2017

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